Ofrece alojamiento para siete personas.
La estancia principal es el amplio salón-comedor, cuidadosamente decorado con materiales restaurados procedentes de la casa original, entre los que destacan la alacena, la cenefa del pavimento y el alicatado. La chimenea se convierte en el elemento central, indispensable en las agradables veladas al amor de la lumbre y en las noches frías del invierno castellano.
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Tras una agradable cena entre amigos, llega el momento de descansar. Con la misma intención de preservar la esencia de la casa castellana, hemos restaurado las habitaciones; conservando la mayor parte de los materiales, como suelos de arcilla cocida, techos y ventanales de madera; y elementos decorativos(baúles, espejos, cabeceros, cuadros...) que hemos recuperado con nuestras propias manos. La casa posee tres habitaciones: una habitación de matrimonio, una doble con camas individuales y finalmente, una triple. Todas ellas amplias, cómodas y luminosas.
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La cocina está equipada con todos los electrodomésticos necesarios( vitrocerámica, horno-microondas, frigorífico y lavadora), para hacer más fácil la labor del cocinero. Del mismo modo que en el resto de la casa, se han respetado los elementos antiguos.
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Existen dos espaciosos baños con todos accesorios necesarios y una amplia bañera en la que relajarse después de una larga jornada en el campo.
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Para descansar y disfrutar del aire libre sin necesidad de salir de casa, lo mejor son sus dos espacioso patios con el suelo empedrado a la manera tradicional castellana. En uno de ellos podemos encontrar un merendero con chimenea donde celebrar reuniones de amigos, además de un porche de madera muy agradable para relajarse o dedicarse a la lectura. Desde el patio también se accede a una bodega subterránea de dos naves, destinada en su tiempo, a la elaboración del vino que tan famosa a hecho a esta comarca. En la actualidad la estamos remodelando para utilizarla como un espacio dedicado al disfrute de nuestros huéspedes.
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